Hace unos dias escuche que el gobierno Obama estaba otra vez interesado en la situación en la que se vivia en la pequeña pedanía de Cuevas de Almanzora llamada Palomares.
Para todos, este pequeño pueblo es conocido por el accidente nuclear ocurrido el 17 de Enero de 1966 entre 2 aviones americanos que iban cargados con varias bombas atomicas, o por el famoso baño en su playa de un jovencisimo Fraga, a la sazón ministro de turismo, para demostrar que alli no exisitía peligro alguno. Pero para mi y para mi familia este pequeño pueblo representa uno de los mejores momentos de nuestras vidas, ya que todos pasabamos juntos las vacaciones de verano junto a mi abuela materna y sus dos hermanas que alli vivían. Ya sea porque alli pasamos, unos la adolescencia y otros como yo la mas tierna niñez este pueblo esta siempre en boca de todos en las reuniones familiares.
Bueno empecemos el relato: Palomares es una pequeño pedanía del pueblo de Cuevas de Almanzora ( Almeria), y aunque mi familia materna no era natural de allí ya que nacieron en otra pedanía del mismo municipio almeriense denominada Garrucha fue alli donde se criaron y donde algunos murieron.
Es hasta este punto importante esta población para mi que los primeros recuerdos de mi vida, que empezó en 1981, son de allí. Recuerdo con claridad la casa de mis tias Antonia y Maravillas, una casa con el suelo de tierra y con una llave digna de cualquier castillo ya que servía para cerrar el portalón de madera que había en la entrada. Tambien recuerdo como para ir al baño se debía de salir a la calle, si si, a la calle a una especie de plaza semipublica donde existia el gallinero de la casa y al lado un retrete que consistia simplemente en un agujero que iba directo al pozo ciego. Tambien viene a mi memoria las duchas heladas en el barreño, la balsa circular de Diego el vecino de mis tias y donde nos enseñamos muchos a nadar, el cuadro de la virgen del carmen que mi tia Maravillas, la verdadera matriarca del clan Quesada, tenia en su dormitorio etc...
Mis estancias en aquel pueblo resultaban la mas de pintorescas ya que aunque nos encontrabamos en los años 80, entrar en casa de mi tia era como retorceder a los años 40 o incluso anteriores. Era dejar a un lado mi vida de semiurbanita por la de pueblerino, en el mejor sentido de la palabra, abandonar la estufa de butano por la de carbón, el ascensor para subir a un cuarto piso para coger el macho o ver a los cerdos de los vecinos.
Tambien recuerdo, eso si como si fuera un sueño, como se llevaba el luto y como se vivian las muertes en aquellos tiempos, llegando incluso a prohibir a unos niños que salieramos a la calle o encendieramos la tele, por el simple hecho de que había muerto un vecino del pueblo al que nosotros no conociamos de nada.De los baños en la playa del pueblo, que ahora resulta que esta prohibido el baño por la radioctividad según la tele, me llevo el recuerdo de las enormes olas que intentabamos saltar yo cogido de manos de mis hermanas ya que era demasiado pequeño.
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Antonia, Maravillas, y Magdalena Quesada Martinez |
Corredor.
Qué palabras más bonitas le dedicas al pueblo. Me ha encantado leerlo, es un escrito precioso. Y qué sorpresa me he llevado al ver esa foto de las tres hermanas: tu abuela, la mía y la tía Maravillas. ¡Un abrazo! :-)
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